¡Por fin! ¡Ya tengo mis zapatitos! Y no, no son de cristal, pero son de Doriani, la firma con el calzado más bonito del universo universal.
Sí, lo confieso, los he comprado por internet porque me he emperretado con ellos y en Las Palmas es imposible conseguirlos y, por suerte, he dado con una chica de fiar que me los ha mandado con un cuidado exquisito.
El paquete certificado vino cerrado a cal y canto, los zapatos (sin usar) estaban perfectamente envueltos y la caja de mis Doriani también estaba sellada, así que han llegado sin un rasguño.
¿Y qué es lo mejor de todo? ¿Que son lindísimos? ¿Que los voy a estrenar yo? ¿Que son los que quería desde un principio? Pues no, lo mejor es que me quedan muy bien!!!
A ver si pasa el tiempo rápido para tener la prueba de vestido.